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Las lagañas del bebé

Con frecuencia, los recién nacidos presentan lagañas abundantes. La mucosidad excesiva puede obstruir los conductos lagrimales y hasta provocar infecciones. Cuándo consultar con el especialista y cómo higienizar los ojos de tu bebé.
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Las lagañas del bebé

Las lagañas se producen sobre todo durante el sueño, porque es el momento en el que disminuye el parpadeo.


¿Qué son las lagañas?


Son una mucosidad escasa que impide que el bebé abra los ojos con normalidad. Comúnmente aparecen en el ángulo interno o entre los párpados y son de color blancuzco o blanco amarillento.



¿Por qué se producen las lagañas?


Al entrar en contacto con el aire, la lágrima que no se eliminó normalmente se reseca. Sobre todo durante el sueño, porque es el momento en el que disminuye el parpadeo. En los bebes es más común este déficit, pues el equilibrio entre la producción y la eliminación de las lágrimas es muy sensible a pequeños cambios, como por ejemplo:

 

  • resfríos
  • congestiones


 

Los ojos del bebé suelen reaccionar más de lo normal ante virus o bacterias. Si observan que el bebé amanece con los ojitos apenas pegados, deben higienizarlo para desprender la lagaña. Si la secreción es abundante y de color amarillento, es recomendable consultar con un especialista para que determine cuáles son las causas, que pueden originarse por:

 

  • Conjuntivitis, por lo que el médico pediatra indicará el uso de una crema o gotas especiales.
  • Obstrucción del lagrimal, por lo que se recomienda realizar un suave masaje en la zona del ojo más cercana a la nariz.

Las lagañas del bebé

Es recomendable pasarle alrededor de tres veces por día una gasa bien humedecida en suero fisiológico o agua hervida.

 

Otros motivos pueden ser alergias, inflamación de la conjuntiva, cuerpos extraños, etc.

¿Cómo higienizar los ojos del bebé?


Para eliminar las lagañas de los párpados y las pestañas se recomienda seguir estos pasos:

 

  • Higienizarse las manos antes de comenzar.
  • No frotar ni intentar quitarlas en seco.
  • Pasar alrededor de tres veces por día una gasa bien humedecida en suero fisiológico o agua hervida.
  • Utilizar una gasa distinta para cada ojo para evitar el contagio de posibles infecciones.
  • Hacerlo desde la nariz hacia las orejas.



Con respecto al té de manzanilla, es mejor evitarlo, porque puede contener gérmenes o causar alergias que empeorarán el cuadro.

 

 

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